En la vida todos tenemos un secreto inconfesable, un arrepentimiento irreversible, un sueño inalcanzable y un amor inolvidable.

martes, 18 de noviembre de 2014

Dicen que solo con el corazón roto se hace poesía, y yo quiero intentarlo.
Porque te extraño, porque te quiero, porque te necesito.
Quizás no haga poesía, porque pensar en ti ya lo es.
Porque el tiempo que tuvimos juntos fue un libro completo. Porque te amé como a nadie.
Porque me descubrí, y conocí lo que era tener a alguien. 
Tener y perderlo.
Y desde aquí, ahora. Quisiera escribir poesía.
Quisiera recordarte, porque no hay cosa más hermosa que la tristeza en palabras.
Palabras inspiradas de ti, tristeza por ti.
Por nosotros, por lo que fue.
Por lo que ya no es.
Pienso en qué escribir que rime, pero no hay rima más perfecta que tus ojos. 
Esa mirada que locamente me encantaba desde siempre.
Esa sonrisa que acompañaba mis noches, mis sueños.
Pienso en qué escribir, y solo pienso en ti y cada letra del vocabulario es capaz de formar tu nombre de mil maravillosas maneras.
De describirte, de amarte.
Cada palabra incapaz de demostrar todo eso que sentimos, pero perfectamente en condiciones de recordar.
Recordarte hace un millón de años. Porque pareciera que todo fue hace tanto tiempo...
Tanto que casi lo olvido.
Pero es imposible, porque ya lo he intentado e ilusamente he fracasado.
Tanto que quiero olvidarte, pero no puedo.
No me dejas.
... No me dejes.
Y aunque fue hace mucho, me gusta recordarnos. 
Cómo éramos juntos, las cosas que éramos capaces de hacer. Las cosas que pudieron haber sido y lo detuvimos.
Lo detuve.
Y ahora me alegro, quizás no era el tiempo.
Quizás no éramos nosotros. Porque ahora eres feliz. Te ves feliz y me alegra...
Y yo dentro de todo, puedo decir que lo soy. 
Soy feliz sin ti, aunque creí nunca lograrlo.
Y soy feliz escribiendo poesía.
Escribiendo y recordando.
Recordándote a ti.
A lo que fuimos.
A lo que ya fue.
Y no volverá a ser.

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