En la vida todos tenemos un secreto inconfesable, un arrepentimiento irreversible, un sueño inalcanzable y un amor inolvidable.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Cuando le recuerdo, pareciera que sus ojos me saludaran de lejos. 
Aunque la distancia sea tan egoísta, y casi tan insoportable  como para querer olvidarlos por tranquilidad propia y mental.
Pero al contrario, aún recuerdo la manera en la que sonreían y me decían todo lo que las palabras jamás podrán declarar
lo que los poetas puedan describir de aquí a cien años, 
e incluso lo que los musos puedan inspirar del cielo a Marte.
Pero ya no temo, que me perdía antes de siquiera llegar a observar sus ojos, esos que siempre me hacían pensar que 
las estrellas no brillan tanto como parecen
ni que la luna es tan grande y llena de magia 
como desde lejos puedo creer.
Aunque sigo pensando que robaron parte del cielo 
para crear sus ojos, o parte del mar, si es el caso, 
para igualar un poco el color de su mirada. 
Y quizás una pequeña parte de mi, para igualar su corazón con el mío.
Aunque no hace falta que el suyo esté completo... 
Que yo perfectamente comparto el mío. 
No seré más su escritora, seré su complemento.

lunes, 17 de agosto de 2015

Te va a destruir de una forma u otra.

No tienes asegurada la vida con ella, 

pero a veces necesitamos ese viento 

que nos mueva el mundo.

Quizás hasta lo encuentres diferente...

Pero cuando se vaya, al fin entenderás

porqué los huracanes tienen nombres de personas.

lunes, 29 de junio de 2015


Cuando estoy triste, lloro palabras, las pinto con lápiz negro. 
No me dan ganas de borrarlas con corrector, 
simplemente tacho los errores y sigo escribiendo.
La letra me sale diferente, un poco más chica y planamonótona, sin matices.
Cuando estoy triste, te dedico mis letras, un poco para no olvidarte, 
y otro tanto para recordar la distancia que nos separa. 
Como mis ojos con mi boca, quizás por eso mismo lloro, 
para que mis lágrimas te alcancen, de algún modo.
Cuando estoy triste, no uso lentes, no me preocupa ver la vida diferente, 
no necesito enfoque, ni colores.
Dejo las cortinas cerradas, 
                  y mi alma apagada.

Estaba viendo esas fotografías de cuando era pequeña,
de cuando estabas a mi lado sonriendo.
Siempre fuiste tan contenta, te recuerdo siempre tan feliz.
Y encontré esa fotografía que siempre he amado.
Esa en la que ni siquiera miras a la cámara,
tu brazo me sostiene y me miras fijamente.
Puedo ver todo ese amor de madre entrando a mi vida.
Te sonrío de vuelta. Te quiero de vuelta.
Dios, te extraño tanto, tanto tanto.
A veces tan egoístamente,
porque me siento tan sola sin ti.

Y hace tanto que no estás a mi lado,
que ese deseo de pedirte hace más de diez años,
se perdió con el tiempo, y así como tú,
no queda más que el recuerdo.
Te fuiste tan joven y me dejaste tan niña.
En esa época donde para mi, la muerte era algo desconocido.
Pero he de admitir, que aún no la entiendo por completo,
que si se trataba de que alguien se fuera,
hubiera sido la primera en la fila de devolución y cambio.
Porque la vida se siente tan triste sin ti,
porque me brindabas todo el color y la alegría,
toda la armonía.

luchaste tanto, tanto tanto.
Que nadie sería capaz de reprochártelo,
ni dudarlo por medio segundo.
Hasta me hiciste cuestionar todo lo que el ser humano
puede lograr y cuánto es capaz de aguantar.
De ejercer fe, de practicar la decisión y valentía.
Y aunque ahora no te tengo, sigues siendo mi heroína,
la mejor mamá, la más luchadora, la más amada.
La más extrañada.

Hoy te pensé, Dios, cuanto te pensé.
Y te volví a extrañar como ayer. 
Te extrañé tanto, tanto tanto.
Cuánto quise vivirte en mis sueños
y cuánto quise sentirte despierta.
¿Sabes? Dicen muchos que saqué tu sonrisa, irónico,
porque es una de las pocas cosas que me quedan de ti,
y la que menos se vio cuando te fuiste.
Me dicen que tengo tu mirada,
esa que aparece cuando me hablan de ti.
Y me dicen que tengo tus manos,
pero cuanto hubiera querido que tú misma me lo dijeras.
... Cuánto hubiera querido, que hoy estuvieras.

domingo, 14 de junio de 2015


Y no podemos detenernos, 
no podemos parar esta 
incansable ironía de tenernos.
Este insano sentimiento de querernos, de temernos.
Pasaremos caminando al lado del olvido, 
correremos por los prados llenos de vacío.
 Reuniremos los sentimientos, nos olvidaremos del resto.
Porque tu presente es el mío, y nada,
absolutamente nada puede arrebatarnos esto.
El mundo que creamos, que habitamos
y que sentimos tan nuestro.

jueves, 11 de junio de 2015

Te guardé en mis recuerdos...


Estás en cada rincón de mi habitación, tu recuerdo inunda cada pared,
tu esencia llena por kilómetros los recónditos lugares escondidos de mi piel.
Faltan, y siempre faltarán más lugares para tenerte, para recordarte.
Pero además, faltaron tantas cosas que decirte antes de marcharte.

Y tengo toda esta loca lista en mi cabeza, que crece cada vez más,
cada vez que te pienso, cada vez que lo siento, cada vez que me lamento.
Y  se que las cosas no pueden cambiar, ni nada será diferente,
que la muerte no perdona ni cambia de parecer,
aún así me gustaría que supieras cuanto te extraño, aunque...
¿Cuántas veces el hecho de extrañarte, 
no ha cambiado la manera en la que siguen las cosas?

Y se que probablemente jamás llegue el día en que no te necesite,
ni deje de llorar cada vez que tu recuerdo pasa por mi mente.
Pero otra vez, ¿de qué sirve llorar si eso no te traerá de vuelta?
¿De qué sirve lamentarse, si eso no es más que una apuesta?

Las cosas no cambian, ni pasan, ni vuelven a como estaban.
Y las circunstancias nos obliga a entender estos cambios, 
que de momentos, nos encontremos con mas lamentos que sonrisas.
Pero no es lo único en la vida.
Porque hay momentos felices, otros tristes y otros matices que desconocemos.
Hay sonrisas escondidas, hay lágrimas perdidas, y está la muerte...
Esa que aún no entendemos.

lunes, 8 de junio de 2015

Buscando tinta nueva para una historia vieja



Hoy mi alma te escribirá un mañana.
Tal vez la luna quede desolada
y el invierno empañe mis ventanas.
Puede que mis brazos aún lloren tu ausencia
y que las palabras se queden encerradas
como ave en su jaula.
Tu canción alegrará mis recuerdos,
porque te habré olvidado como quien ya no ama,
como si la brisa fuera tu fragancia.
Tal vez sonría por ser libre
y haberme apartado de tus cadenas,
o quizás nunca deje de llamarte. 
Pero espero caminar hacia la calma,
con paso lento y seguro,
me alejo de tus caricias y mis lamentos...
Para empezar de nuevo.

domingo, 7 de junio de 2015



Caminé por los recónditos lugares desolados de tu mente serena y sin pintar.
Me deslicé dentro de los canales cristalinos que conforman tu mirada.
Volví a ese bosque solitario donde los años no pasan.
Paseé lentamente por ese sendero que una vez recorrimos juntos.
Recordé esas noches llenas de luces estrelladas 
y pasajes secretos apareciendo en cada esquina.
Volver no estaba en mis planes, pero sentía que te lo debía.
Te pregunté por décima vez si estaba bien, si estabas bien.
Tu sonrisa me respondió, pero tus ojos ocultaron parte de la verdad.
Palabras del exterior retumbaban en el ambiente, pero tus cortas sílabas bastaban.
Hacía frío, pero tus palabras fueron cálidas. 
Cambiar de rumbo no estaba en mis planes... 
pero no hay planes cuando estás caminando.
Tus pisadas me llamaban 
y mi sendero escuchó.
Jamás había visto en la vida, ojos más bonitos.
Eran normales, un poco cotidianos, pero a la vez inquietantes.
Oscuros, claros, una mezcla de mucho y colores dispersos.
No había café en ellos, pero de todas formas me desvelaron.
No había negro, como la noche sin estrellas, 
porque te aseguro, que eran la galaxia completa.
No había azul tampoco, porque compararlos con el cielo sería poco.
Te podría decir que eran transparentes, pero no estoy segura.
También podría decir que eran incluso mejor que el sol, 
y sin duda, mucho más brillantes que la luna.
Eran más puros que palabras de niños, 
tan cercanos que te agobias, tan cálidos como días de verano.
Eran más que el sol y el viento, que la brisa y el océano.
Eran tus ojos... y mi vida en ellos.

jueves, 4 de junio de 2015

Podría escribir y describir cien diferentes maneras en las que mi corazón te extraña, pero ponerle alguna cifra, limita considerablemente todo lo que he sentido al no tenerte
Podría escribir doscientas canciones diferentes dedicadas solamente a tu sonrisa, pero ninguna melodía podría igualar lo melódica que era tu risa.
Podría soñar trescientas veces contigo, y aún así, no me aprendería cada rasgo tuyo, porque cada día que te veía, la belleza se quedaba tan atrás de lo que era tu mirada, que los lienzos de tu cara, eran la belleza en cien palabras.
Podría leer cuatrocientos libros que hablen solo de ti, y aún, no poder conocerte por completo, porque tu forma de ser me sorprendía cada día, que conocerte no estaba dentro de lo humanamente posible.
Podría derramar quinientas lágrimas por tu partida, pero te aseguro que eso no te traería de vuelta, ni siquiera cerca.
Podría contar los días desde que no estás conmigo, pero creo que ni los números infinitos tienen tantas cifras, así que... 
esta aquí llego. 
Volvamos a cero.

miércoles, 3 de junio de 2015

Una novata en "para siempres"

Que si de mi dependiera, probablemente y en todo caso,
perderte, jamás hubiera estado en mis planes,
ni a corto, ni a largo plazo. Ni ahora, ni nunca.
Ni en tus sueños, ni en los míos.
Que si de mi dependiera, las cosas hubieran sido
tan diferentes, y tan anheladamente perfectas,
que te mostraría todo eso que necesitan conocer
las personas antes de desaparecer.
Que si de mi dependiera, nuestra historia
jamás tendría un punto ciego,
ni un término al final del lienzo.
Porque no gasto ni tinta ni tiempo en los finales,
la vida ya tiene muchos de esos.
Me he vuelto adicta a lo perdurable,
pero ni tú ni yo, ya somos parte de eso.

martes, 2 de junio de 2015


Camina perdida entre la gente, sueña despierta.
De repente se encuentra lejos, sin nadie cerca.

Esas personas alrededor suyo no son más que 
reflejos de soledad.
Su escudo mental grita que se aleje.
A veces le gusta sentarse sola y observar a las personas.
Prefiere hacerlo sola, que acompañada de ellas...

Siempre que alguien se le acerca, se aleja temiendo que la vuelvan a dañar,
aunque sabe que todo está en su mente.
Todo dentro, bien dentro, así es como ella lo quiere.
Desconecta su mente de la realidad,
 y viaja años luz hacia el pasado.
A esos momentos cuando no estaba sola, cuando siempre había alguien a su lado dispuesto 
a acompañarla donde sea.
Abre los ojos y se encuentra sola.
Sabe la respuesta, sabe porqué es que ahora es así. 
Y está bien, para ella está bien.
A pocas personas les gusta estar solas, pero ella así lo eligió.
Eso decidió la vez que se negó a aceptar en su vida a él.
Así lo eligió cuando caminó de prisa y al frente, sin esperar el paso de los demás.
Sus metas estaban claras, su vida tomaba el curso que ella misma había elegido.
¿Pero porqué ahora se siente tan vacía?
¿Porqué solo quiere cercanía?

lunes, 18 de mayo de 2015



Saqué del fondo de mis cajones, recuerdos que ya no quiero, ni necesito más. 
Que dejé de necesitar 
hace ya tiempo.

 Arrojé pequeñas cantidades de momentos y sonrisas gastadas al suelo, 
pequeños fragmentos de vida y
de sueños que olvidé 
con el tiempo.

 Arranqué esos pétalos de un libro que nunca leí, 
saqué esas melodías que un buen día escribí, 
que hablaban tanto de ti, y tan poco de mí.

Quise tanto desechar tus fotografías, 
pero tenían todavía esa sonrisa tan tuya, 
y aún desplegaban esa esencia tan mía.
 Quise de alguna forma loca, borrar con lágrimas
ese olor al pasado, 
junto con esas despedidas que prometieron volver, 
y que jamás volví a oír sus iniciales. 
Ninguno quiso ceder.

Y ese diario que un día me diste con el resto de tu vida, 
lo dejé bien en el fondo, porque ya no me pertenecía.
Y esas notas que me dabas cada día, las dejé abrazando la oscuridad, sin momentos de debilidad.
Y esas sensaciones de vacío, las llené con el pasado,
cuando estabas a mi lado, 
cuando nada era en vano.
Cuando creíamos que las cosas cambiarían,
cuando decidimos cambiar las fichas 
por nuevas estrategias, 
por cadenas de acero 
que nos mantuvieran unidos a la tierra. 
Que el cielo ya tiene muchas nubes,
que se lo dejábamos a los pájaros,
si eso nos mantenía volando bajo.

Y entonces encontré lo único que estaba buscando,
lo único que las lágrimas si podían borrar de todo lo que estaba a su alrededor. Era esa letra tuya tan especial, era esa tinta que tanto amabas usar.
Eran esas letras que se juntaban en un adiós.
Era mi vida y la tuya, separándose en dos.

viernes, 24 de abril de 2015

Quiero probar si tus labios son como el mar, 
quiero dejarme hundir en las profundidades de tus olas,
vencida, rendida frente a todo de ti.
Quiero detener la presión de los momentos por olvidar 
y conmemorar tu dulce sabor del pasado.
Sabes perfectamente, que me dejaría querer 
con el solo hecho de mirar un poco más tus ojos cristalinos,
sin pedir nada a cambio.
Que si lo que alcanzamos nos enloquece, 
tienes que saber, cariño, 
que podría vivir en un manicomio si eso me permite tenerte.
Que anhelo respirarte, sentirte, 
no olvidar tus marejadas de cariño, 
ni el pasado que hoy vivimos.
Soñarte y no despertar hasta hacerte mi realidad, 
mantenerte como parte de mi locura y volverme consciente 
de que el hoy no nos aleje nunca.
Probar algo de ti cada día, sentir algo en cada caricia, 
que todo sea diferente siempre. 
Tan perfecto que duela, tan corriente que nos supere. 
Tanto, que nos enamore sin darnos cuenta.
Así como nosotros, así como somos.

jueves, 9 de abril de 2015

Yo no quise olvidarte...



No esperaba que nuestros caminos jamás se hayan unido en todo este tiempo.
No contaba con olvidar un poco la forma de tu sonrisa.
Tampoco quise nunca que desapareciera tu perfume de mis recuerdos,
Ni que tu nombre ya no estuviera tanto en mi mente.
Nunca imaginé olvidar si después del dos, seguía el cuatro o el siete en tu número telefónico.
No estaba en mis planes no quererte. Tenlo en mente.
No pedí jamás que nuestros planes fueran diferentes… Pero eso también pasó.
Y hoy estoy aquí hablando en pasado, porque de repente al presente no le pareció justo que si tú me olvidabas, yo te siguiera amando y recordando como antes.
Hoy, el presente me hizo el favor de dejarte ir.
Me dejó libre frente al amor y los recuerdos.
Tomó todo de mi y lo renovó junto a los momentos previos.
... Que sepas que no quise olvidarte, que tú lo hiciste primero.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Estaba una de esas tardes, con mi mente ya inconsecuente como de costumbre, pensándote.
Y bebiendo la explicación de cómo es que todo terminó tan rápido. 
Embriagándome con los recuerdos.
Estábamos recién aprendiendo a caminar y al día siguiente ya corriendo de la mano, queriendo escapar, juntos.
Pero que ese "juntos" terminó bien l e j o s, que era más probable juntar las decisiones de la mente y el corazón que a nosotros.
Que nunca estuvimos de acuerdo, ni siquiera para elegirnos.
Aunque fue fácil decir si al principio, y aún más el no negar nada después. 
Que era interesante, divertido, fuera de la rutina... Pero lo volvimos lento, aburrido, algo más del paisaje. 
Éramos esa sombra de los árboles, en vez de ser los pétalos de colores.
Luego, estaban esas veces en las que verde, verde y rojo, rojo. 
Entonces decidimos mezclar, y los colores juntos no se veían tan bien como al principio. 
Pero ahora que lo pienso, quizás no elegimos buenos colores para representarnos. 
Quizás yo no era ese verde, quizás yo era ese negro, y tú un plomo, quizás blanco. Quizás gris, azul, amarillo y toda la gama existente.
Pero que quede claro que fuimos lo que quisimos, solo que no lo llevamos tan bien.
Las decisiones las tomamos juntos, pero luego ese "junto" se fue separando, pieza por pieza. Entonces sin haberlo pensado antes, un muro del porte de nuestra ironía nos llenó por ambos lados.
Y por no poder vernos bien, nos quedamos con los recuerdos, con lo que éramos, y no lo que creamos juntos.
Empezamos a querernos en pasado y a olvidarnos un poco del presente. 
A amarnos de repente y no eternamente.
ahí fue cuando caímos
Caímos toda esa distancia que había creado nuestra mente insensata y la pared ya no estaba.
Entonces lo que vimos en ese momento no era lo que esperábamos. 
Tú eras diferente, y yo también.
Y porqué no, también nuestro alrededor. 
Vivimos un tiempo cegando a nuestro corazón con la vana esperanza de hacer las cosas bien, porque creímos complementarnos perfectamente.
Pero desde este lado de la historia, te puedo asegurar que nada es tan perfecto como lo dibujas y pintas con esos colores que aún piensas que éramos. Pero que si me haces caso, y me pintas de negro, volveré a ser la sombra y tú la parte importante de la historia.
Tal y como fue con el tiempo.
Lo amaba y nunca se lo hice saber.
Nunca le di un abrazo y jamás le dije cuanto lo quería, y ahora es cuando lo lamento.
Lamento todas esas veces en las que tuve la oportunidad perfecta, y lo desperdicié.
Que creí que siempre estaría para mi, que era algo seguro.
Subestimé su amor y todo lo que me entregaba a diario.
Tomé lo poco y cercano que teníamos y lo derramé junto a las excusas que acompañaban cada inseguridad.
Pero se me había olvidado, que las inseguridades solo nos sirven para quitarnos oportunidades. Que tuve una buena a su lado, y hoy no tengo a ambos.
Que pude ser feliz junto a él, pude hacerlo feliz también, pero sabía que era un error, de esos grandes.
De esos que cuando lo piensas bien, te hacen ver que está bien así, estamos bien lejos.
Pero ahora que ha robado mi cabeza y la poca sensatez que me quedaba, puedo decir con seguridad que lo amaba.
Que lo amaba y nunca se lo hice saber.
Y ahora... ya es tarde.

miércoles, 21 de enero de 2015

Una última vez...

Tengo exactamente 7 minutos para escribirte.
No sé si me entenderás, no sé si me saldrá una letra legible mientras el taxi va al máximo, pero tengo que intentarlo. 
Que si no lo hago te pierdo.
Que si tomas ese avión y te vas lejos, ya no puedo...

Y esto es todo lo que me queda, todo lo que puedo hacer.
Aunque se que estás cumpliendo tus sueños, que si te detengo te limito a estar donde no quieres.
Que si te detengo, tu vida no seguiría ese curso que tanto has querido, desde siempre.
Que si te detengo... todo cambia.

Perdón, pero mi egoísmo no me permite dejarte... Por lo menos, no sin antes decirte todo esto que nunca te dije durante este tiempo.
Que tenía miedo de que te fueras y me dejaras, que no lo aceptaba, y así fue como me alejé
Porque sabía que si o si pasaría.

Así que no, no me alejé por dejar de quererte, no me alejé por el hecho de conocer a alguien más, no me alejé por los mil motivos que pasaron por tu mente... Me alejé por mi.
Porque tenía miedo.
Porque temía perderte, aunque poco a poco me estaba acercando más al momento en el que ya no te tendría definitivamente.

Y hoy estoy aquí, por cobardía... Porque no puedo simplemente verte a los ojos y decirte cuánto te quiero y cuánto no quiero que te vayas.
Estoy aquí para entregarte este pedazo de papel, arrugado y con la tinta corrida por tantas lágrimas que cayeron en él.
Estoy hoy aquí, para verte por última vez. 
Solo una última vez antes de dejarte ir.
Para siempre, para ya no verte, para ya no pensarte.
Pero se siente tan mal... Esta sensación de vacío, el sabor amargo de ya no verte más.
Porque siempre que pienso en ti, es como la primera vez. Ese mágico momento en el que te conocí, me dijiste tu nombre, y supe en ese mismo momento que jamás lo olvidaría.

Pero hoy de qué me sirve no olvidar tu nombre, si aunque lo repita mil veces no vas a volver a mi.
De qué me sirve tenerte en mi mente, cuando ya estás lejos.
Y de qué me sirve escribir esta carta si sé que nunca la leerás.
Si sé que ya no llegué a tiempo.
Si sé que no te veré por una última vez.
... Si te acabas de ir.

jueves, 8 de enero de 2015

Que tengas una buena vida.
Me desligo de tus días, me olvido de tu sonrisa y deshecho tus palabras,
todas lejos de mi.

Que hoy renuncio a ti, y a todo lo que teníamos, 
a lo mágico que pudo haber sido, a los momentos, a las risas, a todo.

Renuncio a ti, a nuestras conversaciones, a nuestros bailes sin música,
a esas canciones que hoy con lágrimas, canto sola.
Renuncio a pensar que lo eras todo, porque eso me limitaba a no pensar en mi.
A dejarme en segundo plano, a vivir a través de ti.
Y ese fue mi error, porque ahora que no estás, siento que no tengo nada,
que no me queda nada.
Ni momentos buenos para recordar, que todos fueron contigo,
ni canciones por escuchar, que todas me recuerdan a ti,
ni brazos que quiera abrazar, que si no son los tuyos, no me importan.

Así que por favor déjame olvidarte, déjame dejarte atrás,
ya no vuelvas.

Que todo se sentía tan bien, pero estaba tan mal.

Y ahora, te quiero y te quiero olvidar, 
te lo prometo, me lo prometo,
pero parece que la primera parte es egoísta y no le deja lugar al olvido
Así que aquí estoy, deseándote una buena vida.
Soltando el pasado, para tener las manos libres para alguien más.

Alguien más que no seas tú, que no sea tu recuerdo, 
ni que tenga que ver contigo.
No te quiero a ti, ni a tu limitado tiempo, ni a tus excusas, ni a tus engaños.
No me quiero a mi, ni como era a tu lado.
No nos quiero juntos. 

Que si hoy estoy aquí, tragándome mi orgullo 
para decirte que te quise como a nadie, es para al fin olvidarte. 
Para dejarte ir de una buena vez.
Así que te deseo una buena vida...
Una buena vida sin mi.

miércoles, 31 de diciembre de 2014



¿Sabes porqué es tan difícil creerte ahora?
Porque una vez... Yo creí en el infinito,
en que lo que teníamos no era efímero.
En que había más camino, más amor, más de nosotros.
Creí por primera vez en mi vida en que algo podía tener tanta
duración, en que no era lo típico de siempre.
¿Y sabes que pasó?
Vi como lentamente su fin llegaba.
Lento, inevitable, irremediable.
Llegó por si solo, y no hicimos nada para evitarlo.
Simplemente... dejamos que pasara. 
Que pasara hasta poco a poco llegar al final.
Ese fin que... ¿te acuerdas nunca dejaríamos que nos pasara a nosotros?
Pues... Pasó. 
Nos pasó sin previo aviso.
Sin cambios.
Sin vuelta atrás.
Eso fue todo.
Esto ya es todo.

lunes, 29 de diciembre de 2014



Creo que no te lloré lo suficiente. 
Pero también creo que nunca es suficiente.
Que siempre hay más por llorar, más por demostrar, más por sentir.
Siempre hay más, excepto tú. 
Que ya no estás y lo acepto. Lo acepto pero no lo comparto.
Que ya no te veo, y aunque lo que más quiera es abrazarte, te espero.
Te espero y lo haré el tiempo que sea necesario.
Pero espero verte, tan pronto como se que será. 
Espero verte tal y como lo imagino.
Quizás ni lo sienta, quizás no lo espere, pero se viene interesante.

Creo que no te dije lo suficiente. 
Pero también creo que nunca es suficiente.
Que aunque te tuviera al frente, no podría decirte todo lo que quiero.
Todo lo que te has perdido de mi, todo lo que me falta conocer de ti.
Que ya no puedo hablarte y lo acepto. Pero aún así, le hablo a tu recuerdo.
Le cuento de mi, de lo que recuerdo de ti, de nuestros momentos.
Quizás no todo es bello como lo imagino, 
que la belleza te la llevaste cuando te fuiste.
Que hasta tu manera de irte fue maravillosa.

Creo que no te recuerdo lo suficiente. 
Pero también creo que nunca te recordaré lo suficiente
Ni aunque te tenga a mi lado.
Que eres sorprendente de una forma misteriosa, 
siempre hay algo más por conocer de ti.
Y espero con ansias poder seguir conociéndote. 
Por el resto de la vida. 
De nuestras vidas, juntas.

martes, 18 de noviembre de 2014

Dicen que solo con el corazón roto se hace poesía, y yo quiero intentarlo.
Porque te extraño, porque te quiero, porque te necesito.
Quizás no haga poesía, porque pensar en ti ya lo es.
Porque el tiempo que tuvimos juntos fue un libro completo. Porque te amé como a nadie.
Porque me descubrí, y conocí lo que era tener a alguien. 
Tener y perderlo.
Y desde aquí, ahora. Quisiera escribir poesía.
Quisiera recordarte, porque no hay cosa más hermosa que la tristeza en palabras.
Palabras inspiradas de ti, tristeza por ti.
Por nosotros, por lo que fue.
Por lo que ya no es.
Pienso en qué escribir que rime, pero no hay rima más perfecta que tus ojos. 
Esa mirada que locamente me encantaba desde siempre.
Esa sonrisa que acompañaba mis noches, mis sueños.
Pienso en qué escribir, y solo pienso en ti y cada letra del vocabulario es capaz de formar tu nombre de mil maravillosas maneras.
De describirte, de amarte.
Cada palabra incapaz de demostrar todo eso que sentimos, pero perfectamente en condiciones de recordar.
Recordarte hace un millón de años. Porque pareciera que todo fue hace tanto tiempo...
Tanto que casi lo olvido.
Pero es imposible, porque ya lo he intentado e ilusamente he fracasado.
Tanto que quiero olvidarte, pero no puedo.
No me dejas.
... No me dejes.
Y aunque fue hace mucho, me gusta recordarnos. 
Cómo éramos juntos, las cosas que éramos capaces de hacer. Las cosas que pudieron haber sido y lo detuvimos.
Lo detuve.
Y ahora me alegro, quizás no era el tiempo.
Quizás no éramos nosotros. Porque ahora eres feliz. Te ves feliz y me alegra...
Y yo dentro de todo, puedo decir que lo soy. 
Soy feliz sin ti, aunque creí nunca lograrlo.
Y soy feliz escribiendo poesía.
Escribiendo y recordando.
Recordándote a ti.
A lo que fuimos.
A lo que ya fue.
Y no volverá a ser.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Ayer me puse a pensar, si, de esas veces donde empiezas a notar que necesitas hacer algunos cambios, que necesitas recordar...
Y pensé en ti.
Pensé en como todo cambió desde la última vez que pude verte. Y en lo extraño que sería ya no contar contigo, ya no verte alrededor, ya no escucharte reír. Por que tu sonrisa, tu sonrisa me daba un poco más de vida.
Pensé en que en ese momento no sabía la loca forma en la que te extrañaría después. Y tampoco sabía como sería un mundo sin ti. Y ahora lo sé, y no es lindo.
Pensé en que las mañanas no son iguales sin tu sonrisa. Sin esas bromas que solo nosotras comprendíamos. Y cada mañana sueño con verte, ahí, parada esperando que me levante para bailar juntas, para hablar, para tan solo pasar el rato.
Pensé en que las tardes tampoco son nada sin tus miradas de complicidad, sin tus travesuras, sin tu locura. Que por cierto, con orgullo heredé.
Y pensé en las noches en las que ibas a mi lado y me contabas una que otra historia. Algunas inventadas, otras con toque de humor, otras solo para hacerme olvidar que pronto ya no te tendría más.
Y pensé, y pensé en ti.
Pensé en como será mi vida dentro de algunos años, y en como me hubiera gustado que estuvieras aquí para compartirla contigo.
Pensé en como cada vez que quería gritar, pero no tenía a nadie, tú hubieras estado a mi lado. Gritando conmigo, rompiendo cosas, solo por el vano placer de hacerlo. Llorando conmigo, haciéndome reír con alguna observación curiosa de la vida. Haciéndome ver de manera distinta.
Pensé en como me hubiera gustado conocerte más. Poder verte como mi mejor amiga. Poder caminar junto a ti cada paso de esta vida. Porque es difícil caminar y notar que no hay nadie a mi lado, cuando hace años tú llenabas el cuadro completo.
Pensé en como no me conoces. Y en cuanto he escuchado solo historias de ti. Y así, tan solo así puedo conocer cosas de ti que hasta yo me había olvidado.
Pensé en como se va una persona, y llega otra. Y también me hubiera gustado que la conocieras. Porque se parece a ti. Me recuerda a ti.
Pensé en todas esas veces que recuerdo fuiste la mejor. Y no lo digo como compromiso del recuerdo de una persona que ya no está. Lo digo por simple sinceridad. Porque fuiste sencillamente eso, la mejor.
Pensé con ironía que si hubiera sido al revés, ahora tú estarías escribiendo de mi.
Pensé en tus cuadernos llenos de poesía, en tu aroma de ese perfume que aún guardo como recuerdo, en tus joyas que son un tesoro invaluable, en tu ropa que sigo pensando que es tuya y aún no uso. 
Pensé en como tuve que ser fuerte.
Pensé en como tuviste que ser aún más fuerte.
Pensé si es que me parezco a ti. Muchos me dicen que si. Que tengo tus manos, tu sonrisa, tu sarcasmo. 
Pero... no te tengo a ti.