En la vida todos tenemos un secreto inconfesable, un arrepentimiento irreversible, un sueño inalcanzable y un amor inolvidable.

lunes, 29 de diciembre de 2014



Creo que no te lloré lo suficiente. 
Pero también creo que nunca es suficiente.
Que siempre hay más por llorar, más por demostrar, más por sentir.
Siempre hay más, excepto tú. 
Que ya no estás y lo acepto. Lo acepto pero no lo comparto.
Que ya no te veo, y aunque lo que más quiera es abrazarte, te espero.
Te espero y lo haré el tiempo que sea necesario.
Pero espero verte, tan pronto como se que será. 
Espero verte tal y como lo imagino.
Quizás ni lo sienta, quizás no lo espere, pero se viene interesante.

Creo que no te dije lo suficiente. 
Pero también creo que nunca es suficiente.
Que aunque te tuviera al frente, no podría decirte todo lo que quiero.
Todo lo que te has perdido de mi, todo lo que me falta conocer de ti.
Que ya no puedo hablarte y lo acepto. Pero aún así, le hablo a tu recuerdo.
Le cuento de mi, de lo que recuerdo de ti, de nuestros momentos.
Quizás no todo es bello como lo imagino, 
que la belleza te la llevaste cuando te fuiste.
Que hasta tu manera de irte fue maravillosa.

Creo que no te recuerdo lo suficiente. 
Pero también creo que nunca te recordaré lo suficiente
Ni aunque te tenga a mi lado.
Que eres sorprendente de una forma misteriosa, 
siempre hay algo más por conocer de ti.
Y espero con ansias poder seguir conociéndote. 
Por el resto de la vida. 
De nuestras vidas, juntas.

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