En la vida todos tenemos un secreto inconfesable, un arrepentimiento irreversible, un sueño inalcanzable y un amor inolvidable.

martes, 28 de octubre de 2014

Ya estaba esperando verte, no sabes cuánto te he extrañado.
No sabes lo mucho que me haces falta, cada día, cada momento.
Ya estaba esperando oírte, escuchar tu risa,
oir nuevamente tu voz, después de tanto tiempo.
También estaba esperando un abrazo, de esos que solo tú sabes entregar,
de esos que en el segundo en el que se siente, ya se disfruta de los sentimientos.
De tu esencia que acompaña la cercanía.
Estaba esperando tus consejos, tus retos, tus aciertos,
todos esos "te lo dije" que me debes, los regaños por ser inmadura, infantil,
por pensar poco y actuar rápido, por mi inconsistencia,
 por mis debilidades, por no poder ser tan fuerte como tú lo fuiste,
por extrañarte tanto como lo hago.
Te esperaba tanto.
Te extrañaba tanto.
Pensaba, que al verte, quizás ese nudo en la garganta desaparecería,
que las gotas en mis ojos saldrían sin parar,
que tu aroma se quedaría registrado por siempre en mi.
Que volvería a sentir ese perfume tuyo que
desde que tengo memoria siempre usaste,
que tu ropa de colores infinitos estaría donde siempre estuvo...
Que todo volvería a ser como antes.
Que al fin, podría decirle a alguien mamá y sacar esto que llevo dentro por 12 años.
Pero nada de eso pasó, por que en los sueños no siempre pasa lo que esperas que pase.
Y tampoco duran lo que necesitas que dure.
Por que por mi, no despertaba nunca.
Pero aquí estoy, escribiéndote y no viviendote.

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