martes, 30 de julio de 2024

Eras tan colorida
Tan colorida para un mundo gris.
Siempre recuerdo tus colores que combinabas perfectamente 
con tu sonrisa contagiosa e interminable.

Y siempre quise ser como tú, sonriendo y brillando a mi paso,
Pero no sé como lo lograbas aún pasando los momentos más difíciles en tu vida.
Y es que estar contigo era algo tan especial.
Me hacías sentir importante, creativa, valorada, escuchada y amada.

Aunque hoy me siento un poco apagada, en matices grises y bajo sombras.
Puede que nunca me sienta tan libre como a tu lado…
Y hoy hablé de ti, de como eras la mejor escritora de todos los tiempos para mí.
De como cambiabas las historias a tu gusto porque podías.
De como los cuentos cobraban vida con tus relatos.

Me hubiera gustado que leyeras mis historias con tu voz,
Quizás eso hubiera hecho que mis letras continuaran.
Pero dejo todo a medias, porque siento que los finales son innecesarios.
Son innecesarios desde que tu vida terminó abrupta e innecesariamente.
Que el último día que te vi vestías de pijama, 
me dijiste buenas noches y apagué la luz.
Y me niego a pensar que no hay más que ese final.

¿Acaso no sabes que aunque no estés, sigo escribiéndote como si fueras a leerme?
Y más aún cuando escribo con colores,
 Ahí es cuando te siento cerca.
Como si acariciaras mi corazón de un susurro.
Como si no existieran los finales, 
Como si los puntos suspensivos tuvieran vida y valor.

Y yo me aferro a eso, a la calidez de la esperanza.
A volver escuchar tu voz, volver a oler tu aroma y volver a verte.
Y quizás no estuviste por años, pero sigues viva en mi memoria,
Y en mi corazón, donde no hay finales que nos quiten esta historia.

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