domingo, 11 de abril de 2021

 ¿Has sentido que ni el papel blanco lo puedes llenar?
Y tienes todo este remolino en tu cabeza y no puedes simplemente con una frase.
Y es que no soy buena con las fases, 
aún no supero la mayor ni la más pequeña pérdida,
y a veces me siento tan sola...

Tan lejos de lo que solía ser,
De esa niña con sueños diferentes, 
de esa niña a la que no le importaba mojarse sólo por disfrutar un poco de lluvia.
Pero todos cambiamos.

Y no es que me sienta sola,
es que me siento vacía,
me gustaría llenar un poco esta soledad que siento tras tu partida
y es que nadie ha podido llenarla.

Quizás soy solo yo quien deba,
nadie merece esta responsabilidad,
pero a veces siento que no puedo,
que no puedo sin ti.

Que si no estás para decirme que todo estará bien,
no me lo creo.
Que siempre voy a necesitarte,
por mucho que las personas quieran acercarse.

Por mucho que quiera sentirme diferente,
no puedo.
No sin tí.

Y es que tú hacías esa diferencia.
Cambiabas todo en mí y me gustaría habértelo hecho saber.

Me gustaría haber tenido más tiempo contigo...
Sólo para amarte más,
sólo para ver tu sonrisa un poco más de tiempo
y recordarla cuando la necesito.

… Y recordarte... cuánto lo necesito.

martes, 28 de abril de 2020

Te escribo nuevamente...

Recuerdo escribirte desde el día uno en que te perdí, era de noche y me senté en tu cama, que seguía oliendo a ti.
Y miraba toda esa ropa que ya nadie usaría, y ese perfume que deseé me durara eternamente... Tampoco me dejaron conservar tus cuadernos, y tus fotos las rompiste tú misma porque ya no eras la misma. 
Me pregunté cuanto tiempo duraría todo como estaba.
Me pregunté si podría usar tu maquillaje.
Me pregunté si las flores con las que hablabas sabrían que ya no escucharían tu voz nunca más.
Me pregunté si el cielo lloraba por tu ausencia de vida.
Y sigo preguntándome cómo es que todo alrededor se veía tan igual, cuando todo por dentro había cambiado.
Recuerdo que a veces me imaginaba tu risa solo para no olvidar aquella melodía... pero hoy he decir que la he olvidado.
También intentaba hacer los mismos bailes que hacíamos los domingos para no olvidar tu alegría, pero dieciocho años después, sigo sin poder hacer tus pasos.
Y sé que no soy la única que te extraña, no solo eras madre, sino también hermana, hija y esposa.
Pero quien te escribe ahora es tu hija, que nunca me sentí menos hija por perderte.
Solo me sentí un poco más sola en situaciones donde sé, serías la primera en dar pelea.
Y no me queda otra más que escribir al vacío, sabiendo que solo queda esperar.
Que el tiempo es dueño de las respuestas, y al parecer, de las cicatrices que la vida te deja.
Pero me gusta pensar que algún día volveré a recordar todo lo que he olvidado, y volveré a vivir todo lo que me perdí a tu lado.
Que si no hay un adiós, significa que aún no ha terminado.

jueves, 5 de marzo de 2020

Hay cosas que me gustaría cambiar, como esas decisiones marchitas que no llevamos a cabo, o el sonido de fondo que olvidé ante el primer silencio. 
Aquellas luces me cegaban, pero de noche todo lo que brilla llama la atención. Y me detuve a verlas, a llenar un pedacito de soledad con su luz, pero se volvía más tenue, así como tu recuerdo. 
Y seguí caminando, aferrada de tu mano, quizás no se sentía como antes, pero era todo lo que me quedaba. Aferrarme a un recuerdo inconsciente e intermitente, y luego dejé de sentir, de sentirte. 
Sabía que nunca estabas a mi lado, pero esa noche se sentía tan real... te sentía como antes y no quería despedirme, no de nuevo. Aunque creo que la primera no fue una despedida, porque te fuiste sin decir una palabra. Sé que tampoco era tu intención, y aún te busco en tantas partes, pero ni las calles de Londres te trajeron de vuelta. 
Y hoy solo me queda tu recuerdo en esta foto, que aunque no estabas, esas luces alumbraban parecido a ti, un poco inconsistente, pero nuevamente, sin final.

viernes, 29 de noviembre de 2019

Que no te escriba, no significa que te haya olvidado,
tienes que saber que sigues siendo mi historia favorita, 
y sigo recordando tu forma de leer tus propios cuentos.
Recuerdo que a veces era la princesa de tus historias,
pero ahora me doy cuenta de que no existen aquellos castillos.

A veces no podía quedarme dormida si no estaba tu voz de fondo,
o un día no amanecía si es que no te veía escribiendo a las ocho.
Eras esa seguridad que quise tener eternamente,
pero ni mis días son tan eternos desde que los comparo con tu despedida. 

Y es que las salidas nunca fueron la mejor parte del plano. Aunque ya dejé de leer los mapas cuando me perdía, y creo que es lo que mejor sabía hacer. Perderme sin querer encontrar el camino de vuelta -no es que lo tuviera-, pero siempre quise sentir ese sabor entre mis dedos, esa libertad atrofiada que ya dejó de existir hace tiempo. 

Dependemos de tanto... de tanto sin quererlo. Lo más simple tiene precio y no somos nada sin eso.
Por eso quise huir. Más de mil veces.
Y ni entre mis mil palabras pude esconderme.
Al final la vida nos encuentra a todos, estemos listos o no.

Y no es que vivir me haga olvidarte... es que, al parecer, es lo único que queda por hacer.
Sumergirnos en una estela de caprichos, de palabras no dichas, de lágrimas escondidas entre libros que jamás terminé.
Supieras cuántos libros escribí sobre ti... y supieras cuántas páginas en blanco también dejé. Porque parece que ningún final nos pertenece. 

Por eso decidí hoy volverte a escribir. Para finalmente empezar de nuevo. Que de los finales se encarguen otros... ya tenemos muchos de esos.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Suelo ser buena con las frases, pero mala con las fases

Creo que no quería volver a escribir, porque tenía miedo de no hacerlo bien.
Pero la realidad es que no he hecho nada bien últimamente.

Me recuerdan más de malas que de buenas,
y puede que más en pedazos que completa.

Y tengo escasos recuerdos de mi pasado que hasta probablemente 
los vea un poco borrosos,
y es que desde que te fuiste, que las lagrimas no me permiten ver de forma clara.

Y al final del día no tengo mayor miedo que olvidar todo lo que ya olvidé.

Entonces recuerdo que jamás fuimos perfectos, ni juntos, ni nada, ni todo.
Pero fuimos parte de algo, un chiste de la vida que no duró,
o una mala frase al molestarse.
Sigo sin entenderlo muy bien.

A veces hasta hago oídos sordos a los adiós, para no revivir el tuyo.
Y es una lástima revivir tu despedida, pero no tu vida.
Y es que pensaba que si no volvías, yo tampoco...
Pero qué patética forma de sobrellevar lo inevitable.
Si no estás hoy, no estarás mañana y punto.
Aún así, te dejo la silla vacía.
Y no es por si vuelves, sino es porque tampoco hay quien la llene.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Mi amor

Llegué al extremo de intentar comprender cómo 
es que mis latidos se triplican cuando te veo, 
y es que aún sabiendo que su explicación es lógica y simple, 
no podía creer que sólo una persona 
era capaz de hacerme sentir tantas cosas con tan sólo sonreír.
Y luego de un rato no podía entender cómo es que tanto tiempo 
pude estar sin vivir bajo tu mirada, 
cómo es que consideraba abrazo lo que me daban los demás 
si es que aún no había sentido lo que era el tenerte entre mis brazos 
y poder sentir tu calor y protección.
Te prometo vida, que no hay belleza superior que tu interior, 
que todo lo que eres es algo más de lo que se puede encontrar en el exterior. 
Que todas y cada una de tus sonrisas significan algo diferente 
y me hacen sentir algo nuevo cada día.
Que con sólo una vida no me bastaría 
para poder hacerte comprender que mi amor 
es más profundo que cualquier océano en la galaxia entera. 
Necesito más horas, más días y hasta más vidas 
para poder explicarte que 
eres, 
y siempre serás 
lo más valioso que he tenido en mis manos 
y que espero tenerte siempre aferrado a mi.
Amor, no te digo sólo amor por el simple hecho de que 
el significado de esa palabra es todo lo que veo a través de ti, 
te digo amor porque siempre me han enseñado 
que lo más bello que podemos poseer en la vida 
es un amor sincero proveniente y descendiente de uno, 
y es por eso, amor, que te llamo así, 
porque hay cosas bellas, hay momentos maravillosos, 
hay amores hermosos, 
pero tú, 
superas cada una de esas expectativas,
 superas cada una de esas definiciones que la gente se imagina que son, 
que con palabras no alcanza,
 ni de sentimientos se trata, 
es solamente tú, y lo que eso significa. 
Eres y serás siempre mi más grande amor. 
Y el único al que puedo llamar así, 
porque de esos amores, no hay dos.
 Sólo tú.

domingo, 22 de julio de 2018

Empecé a tomar más alcohol... que buenas decisiones

El día empezó lento, un poco inestable. 
Quizás eran latidos o puede que mi voz, 
la que se quebraba al chocar con el viento.
Y sigo sin estar muy segura de esto...
No sé si volver era "la decisión inteligente",
aunque a estas alturas dudo mucho de que haya
alguna decisión de la que no me arrepienta.
Últimamente he estado muy poco segura de las cosas,
entre momentos a medio conversar y caminos a medio recorrer,
creo que ya nada está completo, ni el abecedario.
Porque estoy segura de que faltan más letras 
para describir muchas situaciones,
como por ejemplo el sonido de esas lágrimas 
que están hundiéndose en aquella tormenta que desconozco.
¿O soy yo nuevamente la que está intentando 
mantenerse al borde de la nada? 
Quizás sea la nueva en esto, 
la que vuelve al comienzo y cree que se puede esperar lo mejor. 
Pero ¿y si no hay algo mejor?

lunes, 17 de agosto de 2015

Te va a destruir de una forma u otra.

No tienes asegurada la vida con ella, 

pero a veces necesitamos ese viento 

que nos mueva el mundo.

Quizás hasta lo encuentres diferente...

Pero cuando se vaya, al fin entenderás

porqué los huracanes tienen nombres de personas.

lunes, 29 de junio de 2015


Cuando estoy triste, lloro palabras, las pinto con lápiz negro. 
No me dan ganas de borrarlas con corrector, 
simplemente tacho los errores y sigo escribiendo.
La letra me sale diferente, un poco más chica y plana, monótona, sin matices.
Cuando estoy triste, te dedico mis letras, un poco para no olvidarte, 
y otro tanto para recordar la distancia que nos separa. 
Como mis ojos con mi boca, quizás por eso mismo lloro, 
para que mis lágrimas te alcancen, de algún modo.
Cuando estoy triste, no uso lentes, no me preocupa ver la vida diferente, 
no necesito enfoque, ni colores.
Dejo las cortinas cerradas, 
                  y mi alma apagada.

Estaba viendo esas fotografías de cuando era pequeña,
de cuando estabas a mi lado sonriendo.
Siempre fuiste tan contenta, te recuerdo siempre tan feliz.
Y encontré esa fotografía que siempre he amado.
Esa en la que ni siquiera miras a la cámara,
tu brazo me sostiene y me miras fijamente.
Puedo ver todo ese amor de madre entrando a mi vida.
Te sonrío de vuelta. Te quiero de vuelta.
Dios, te extraño tanto, tanto tanto.
A veces tan egoístamente,
porque me siento tan sola sin ti.

Y hace tanto que no estás a mi lado,
que ese deseo de pedirte hace más de diez años,
se perdió con el tiempo, y así como tú,
no queda más que el recuerdo.
Te fuiste tan joven y me dejaste tan niña.
En esa época donde para mi, la muerte era algo desconocido.
Pero he de admitir, que aún no la entiendo por completo,
que si se trataba de que alguien se fuera,
hubiera sido la primera en la fila de devolución y cambio.
Porque la vida se siente tan triste sin ti,
porque me brindabas todo el color y la alegría,
toda la armonía.

Y luchaste tanto, tanto tanto.
Que nadie sería capaz de reprochártelo,
ni dudarlo por medio segundo.
Hasta me hiciste cuestionar todo lo que el ser humano
puede lograr y cuánto es capaz de aguantar.
De ejercer fe, de practicar la decisión y valentía.
Y aunque ahora no te tengo, sigues siendo mi heroína,
la mejor mamá, la más luchadora, la más amada.
La más extrañada.

Hoy te pensé, Dios, cuanto te pensé.
Y te volví a extrañar como ayer. 
Te extrañé tanto, tanto tanto.
Cuánto quise vivirte en mis sueños
y cuánto quise sentirte despierta.
¿Sabes? Dicen muchos que saqué tu sonrisa, irónico,
porque es una de las pocas cosas que me quedan de ti,
y la que menos se vio cuando te fuiste.
Me dicen que tengo tu mirada,
esa que aparece cuando me hablan de ti.
Y me dicen que tengo tus manos,
pero cuanto hubiera querido que tú misma me lo dijeras.
... Cuánto hubiera querido, que hoy estuvieras.